Llueve

Por: Miguel Ángel García García
@letrasypalabras

Despierto, en medio de un estruendo, justo antes del final de otro inconcluso sueño. Cae la tarde y en el fondo se ahoga el fuego, mientras que en mi ventana kamikazes gotas de agua se impactan contra el vidrio, tratando de infligir un daño que resulta irrisorio, imperceptible al momento y hasta placentero. Pero ¿quién podría sobrevivir a cuatro o cinco días continuos bajo ese ataque?

El olor a petricor desaparece, las cosas se hinchan y toda superficie cede. Se desfondan los techos, se nos caen encima los recuerdos, y se arrugan las yemas de los dedos, de estas manos, que aún siguen buscando una escafandra.

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