Aprensión ansiosa, cuando la preocupación por el futuro no te deja vivir

Por: Lic. Jennifer Delgado Suárez
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La ansiedad es una reacción que nos prepara para afrontar un peligro. Cuando percibimos que corremos algún riesgo, se desencadena una reacción automática que nos prepara para la lucha o huida. El miedo es lo primero que experimentamos ante esa amenaza y la ansiedad aparece inmediatamente después, cuando entra en funcionamiento nuestro pensamiento.

En esas situaciones, la ansiedad no es negativa puesto que acelera nuestro pensamiento para que podamos prepararnos para lidiar mejor con lo que podría ocurrir. De hecho, la ansiedad se proyecta precisamente hacia el futuro. Nos empuja a valorar rápidamente todas las alternativas posibles para elaborar un plan de emergencia.

El problema sobreviene cuando la ansiedad no nos abandona. Cuando reaccionamos con aprensión ansiosa ante todo, de manera que el mundo termina convirtiéndose ante nuestros ojos en un sitio hostil y peligroso.

¿Qué es la aprensión ansiosa exactamente?

La aprensión es uno de los signos más distintivos de la ansiedad junto con la preocupación patológica, la cual implica realizar predicciones catastróficas sobre sucesos que tienen una baja probabilidad de ocurrencia, como imaginar que podría golpearnos un meteorito. Ese tipo de pensamiento sobreestima la probabilidad del riesgo manteniéndonos en un estado de alerta permanente.

La ansiedad se agrava cuando saltamos de un temor a otro, imaginando escenarios cada vez más catastróficos, lo cual conduce a la metapreocupación; o sea, nos preocupa estar preocupados. Entonces comenzamos a pensar que las preocupaciones son incontrolables y que podemos volvernos locos.

La aprensión ansiosa es parecida. El psicólogo David H. Barlow la calificó como un “estado de ánimo orientado al futuro en el que el individuo se prepara para afrontar eventos negativos que se aproximan. Este estado está asociado con un afecto negativo elevado, sobreexcitación crónica, sensación de impredictibilidad e incontrolabilidad y la atención enfocada en los signos de amenaza o peligro”.

Por tanto, la aprensión ansiosa son los sentimientos que acompañan a esa preocupación patológica. Es una sensación de estar caminando sobre cristales a punto de romperse o la percepción de que algo negativo está a punto de ocurrir en cualquier momento. Lo peor es que en muchos casos se trata de una sensación difusa que llega a convertirse en una segunda piel para las personas que sufren un trastorno de ansiedad, quienes terminan viendo el mundo a través de esa aprensión.

Al igual que ocurre con el pensamiento catastrófico, otra característica distintiva de la aprensión ansiosa es su irracionalidad puesto que no se basa en un peligro potencial objetivo sino más bien en un temor generalizado.

¿Sufres aprensión ansiosa o excitación ansiosa?

Prácticamente todos hemos experimentado ansiedad en algún momento, ya sea ante un examen importante, una entrevista de trabajo o un cambio vital. Sin embargo, la ansiedad no se manifiesta de la misma forma, por lo que es importante identificar qué patrón solemos seguir.

Hace poco, neurocientíficos de la Universidad de Delaware descubrieron que las diferentes formas en que se manifiesta la ansiedad activa distintos patrones de activación cerebral. Así constataron que mientras que la excitación ansiosa implica un estado de vigilancia y ansiedad física, la aprensión ansiosa está más relacionada con la preocupación por el futuro.

Por tanto, la aprensión ansiosa es una forma más cognitiva de ansiedad, caracterizada por una preocupación persistente por el futuro, un pensamiento rumiativo catastrofista y una mayor concentración en el interior. Por esa razón, las personas aprensivas suelen preocuparse mucho y muestran una tendencia a la introspección.

En cambio, la excitación ansiosa es un estado más físico volcado hacia el exterior que se caracteriza por síntomas como las dificultades para respirar, las palpitaciones y un estado de hipervigilancia. Quienes padecen esta forma de ansiedad escanean constantemente su entorno en busca de amenazas, incluso cuando están en un sitio seguro. Quienes padecen aprensión ansiosa, dan vueltas a esas amenazas en su mente.

La trampa que te tiende tu propia mente

Neurocientíficos de la Universidad de Illinois comprobaron que los niveles elevados de aprensión ansiosa afectan nuestro desempeño. A medida que la aprensión aumenta, la ansiedad recluta más zonas del cerebro generando preocupación, lo cual afecta nuestra atención y pensamiento, impidiéndonos resolver de manera adaptativa el problema.

Eso significa que la aprensión ansiosa nos sume en un círculo vicioso. Cuanto más nos preocupamos, menos podemos pensar con claridad y más difícil nos resultará resolver el problema. De esta forma, es probable que el problema se agrave, generando a su vez más preocupaciones y aprensión.

La buena noticia es que el simple hecho de ser conscientes de ese bucle ya nos ayuda a salir de las garras de la aprensión.

Superar la aprensión a golpe de defusión cognitiva

En la terapia de aceptación y compromiso, la ansiedad se concibe como un trastorno de evitación experiencial que surge o se agrava cuando nos centramos en eliminar esa aprensión en vez de aquello que la causa. En práctica, partimos de un presupuesto erróneo: queremos eliminar la ansiedad, obviando su causa.

El problema es que de esta manera es probable que terminemos evitando hacer muchas cosas, limitando nuestra vida a un espacio cada vez más pequeño, solo para evitar sentir la ansiedad. Sin embargo, se ha comprobado que esa respuesta de evitación solo refuerza la aprensión ansiosa porque le confirma a nuestro cerebro que tenía razón en preocuparse.

Para liberarnos, debemos comprender que los pensamientos pueden generar la misma reacción emocional y fisiológica que los estímulos aversivos (como hablar en público o estar entre una multitud). Sin darnos cuenta, sufrimos lo que se conoce como fusión con el pensamiento, un problema común en la ansiedad que consiste en asumir que las ideas catastróficas que cruzan por nuestra mente son una realidad.

Los pensamientos catastróficos producen sensaciones desagradables y, cuando estos se automatizan y se convierten en un patrón inconsciente, solo percibimos las sensaciones que desencadenan, que es precisamente esa sensación de aprensión difusa. Por ejemplo, cuando pensamos en algo a lo que tememos, como puede ser estar en un pequeño espacio cerrado, imaginamos la ansiedad que nos va a provocar. Si reaccionamos a lo pensamos, a esa ansiedad terrible que imaginamos, y no a lo que estamos viviendo realmente en el presente, se produce una fusión cognitiva.

Por tanto, necesitamos hacer un proceso de defusión de ese pensamiento, que implica catalogarlo como un simple “pensamiento” y no como una realidad incuestionable. Debemos cuestionarnos esa aprensión porque no es una respuesta ante una realidad amenazante sino ante un patrón de pensamiento disfuncional.

Las técnicas de defusión consisten en sentir esa aprensión, pero bloquear el impulso que genera para romper el automatismo. Para seguirlo debemos identificar las reacciones automáticas que genera esa aprensión, ser conscientes de ellas y tomar nota de su existencia, pero sin reaccionar. Nos puede ayudar cantar nuestras preocupaciones o mencionarlas en voz alta con una voz cómica ya que así le restamos su impacto emocional y podemos asumir una distancia psicológica de nuestros propios pensamientos.

¿Es difícil? Por supuesto. Hemos pasado años fundiéndonos con nuestros pensamientos, por lo que no es algo que podamos lograr de la noche al día. Sin embargo, con paciencia y perseverancia podremos deshacernos de esa aprensión ansiosa.

Referencias Bibliográficas:

Burdwood, E. N. et. Al. (2016) Resting-State Functional Connectivity Differentiates Anxious Apprehension and Anxious Arousal. Psychophysiology; 53(10): 1451–1459.

Levin, R. et. Al. (2015) Depression and Anxious Apprehension Distinguish Frontocingulate Cortical Activity during Top-Down Attentional Control. J Abnorm Psychol; 120(2): 272–285.

Barlow, D. H. (2002) Anxiety and its disorders. Nueva York: Guilford Press.

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