Gato de Schrödinger

El comunicado oficial anunció la reanudación de las actividades comerciales; es hora de salir de este bucle infinito y entrar a una realidad alterna; estemos listos o no, aunque el semáforo esté en rojo; pese a que la curva no se haya aplanado; así, sin semántica ni sintaxis.

Estoy haciendo una lista de canciones para cuando tenga que subirme al transporte público o decida tomar un taxi; también estoy escribiendo un mensaje para ti, muy al estilo “Bohemian Rhapsody”, por si me contagio; de pronto uno se siente como el gato de Schrödinger dentro de una caja, vivo y muerto al mismo tiempo, esperando a que la partícula se dispare, sabiendo que también es una onda.

No me agrada la idea de usar la mascarilla de acrílico, y me sudan las manos con los guantes estériles de látex.

Me estoy acostumbrando a usar el cubrebocas, con un cubrebocas se pueden ocultar las sonrisas fingidas, las muecas inconscientes y todos los bostezos del mundo; pero no pienso seguir esa tendencia de usar cubrebocas con diseños, o combinarlo con el color de mi ropa.

Solo quiero un cubrebocas KN95 para regresar a la nueva normalidad, y estar vivo para cuando abran la caja.

Pájaro herido

El comunicado en televisión abierta decía que el aislamiento social y la suspensión de actividades económicas, administrativas y comerciales no esenciales, se ampliaría por un periodo de treinta días más; era evidente y hasta predecible, el anuncio no sorprendió absolutamente a nadie, pero a todos nos cayó como un balde de agua helada. En seguida me cuestioné sobre cuáles eran las actividades esenciales y desde el punto de vista de quién.

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Truco

A menudo olvido los nombres de personas (pero no a las personas),
detalles específicos como el título de una película o un libro (pero no la trama),
o algún artículo de mi lista del supermercado (que descubro justo cuando me hace falta);
olvido por ejemplo mi termo en cualquier parte,
las llaves del auto y apagar las luces al salir de casa;
pero nunca olvido que te quiero y te extraño,
aunque no hable de ti y no escriba absolutamente nada.

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Amor platónico

Escribí un poema pequeño,
de esos que pasan desapercibidos,
que no roban la atención,
dice te quiero,
sin esperanza y sin miedo,
con los pies en la tierra,
con la mano que escribo.

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