La relación entre la comida y las emociones

Todos los seres de este planeta necesitamos la comida como combustible para poder realizar nuestras actividades diarias. Cuando no consumimos ningún tipo de alimento durante un periodo del día comenzamos a sentirnos débiles o faltos de energía, enojados, sensibles, etc. También nos pasa cuando comemos en exceso o ingerimos alimentos vacíos (son aquellos alimentos que no nos proporcionan nutrimentos), rápidamente comenzamos a notar que nuestro cuerpo se siente aletargado o pesado. Esto nos lleva a sacar como conclusión que lo que comemos influye en cómo nos sentimos. Pero ¿te has puesto a pensar cuál es la relación de tus emociones y el tipo de comida que consumes?

Así como tenemos un cuerpo físico que está constituido por huesos, órganos y se nutre de alimentos físicos como son frutas, verduras, carnes, etc., tenemos un cuerpo emocional que está integrado por pensamientos y emociones. Este último se nutre de otro tipo de alimento como el amor, la alegría, la aceptación, la compasión, la empatía, entre otros.

La forma en que nos alimentamos en el presente está muy relacionada con la manera que nos alimentaron en la infancia. Por ejemplo, si tuvimos una niñez con carencias afectivas seguramente nuestra tendencia será consumir alimentos cremosos como helados, leches, salsas. Este tipo de comida nos hace sentir amor y sentirnos apreciados. Otro de los hábitos que aprendemos de pequeños es a bloquear nuestras emociones tales como tristeza, miedo, enojo y frustración. Es muy común que cuando un niño experimenta estas emociones la reacción inmediata del adulto es calmarlo con algún tipo de golosina, esto hace que el niño quite su atención de lo que está sintiendo. De esta manera al crecer en lugar de darse cuenta de lo que siente lo bloquea, comiendo en exceso o tomando alcohol. Crecemos sin tomar conciencia de nuestras emociones, el cuerpo emocional está falto de nutrientes. Así que la próxima vez que tengas ganas de comer en exceso, tómate un momento para identificar tus emociones y pregúntate: ¿Estoy cansado? ¿Estoy triste? ¿Me siento preocupada? Una vez que hayas identificado el tipo de emoción trata de no resistirla y percíbela tal como es. El simple hecho de reconocerla muchas veces ayuda a que desaparezca.

Pero cómo podemos comenzar a nutrir nuestro cuerpo emocional. Hoy en día hay muchas maneras para lograrlo, desde las acciones sencillas como dar y recibir abrazos hasta las más profundas como la meditación y la exploración de la conciencia. Aquí te dejo algunas prácticas que puedes hacer en tu día a día para comenzar a relacionarte mejor con tus emociones.

• Come de forma consciente, por lo menos en algunas de tus comidas come con tranquilidad, sin prisas, mastica tu alimento como mínimo 20 veces antes de tragarlo, pon atención en el sabor, textura y lo que te hace sentir.

• Comparte lo que sientes con otros.

Se capaz de expresar lo que sientes desde un espacio de empatía sin lastimar a otros. Por ejemplo: me siento feliz de estar contigo, estoy orgullosa de ti, no me siento bien cuando me hablas de esta manera, tengo miedo, etc., son solo algunas maneras de poder expresarnos con autenticidad.

• Escucha música.

La música es el alimento del alma, favorece la producción de endorfinas, la hormona de la felicidad; además de crear una sensación de placer y bienestar.

• Haz un diario de comida.

Intenta llevar un registro por un tiempo de cómo te sientes física y emocionalmente antes, durante y después de consumir tus comidas y bebidas.

Y para terminar, haz cosas que nutran tu corazón, que te hagan sentir felicidad y alegría!!

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