¿Pueden causar adicción los carbohidratos?

Los carbohidratos son el principal combustible del cuerpo, principalmente del cerebro. Existen varias maneras de clasificarlos. Una de ellas es por su estructura, la cual los divide en simples y complejos. Ambos se convierten en glucosa para que el cuerpo los pueda utilizar como energía. Los carbohidratos simples son los que el cuerpo puede asimilar con facilidad y están presentes en las frutas, la leche y la sacarosa, que es el azúcar que podemos tomar sola y que aparte se encuentra en infinidad de productos industrializados. Por otro lado, los carbohidratos complejos se tardan más en asimilar por el cuerpo, muchos de ellos contienen fibra, diversas vitaminas y se encuentran en alimentos integrales, de granos enteros, en verduras y en leguminosas como frijoles y lentejas.

El consumo de carbohidratos eleva la secreción y producción de serotonina, neurotransmisor que funciona como antidepresivo; las mujeres por naturaleza tienen este neurotransmisor más bajo que los hombres. Cuando se encuentra en niveles bajos puede causar tristeza, fatiga, entre otras, y el cuerpo, para nivelar esa cantidad nos pide carbohidratos ya que, hablando de alimentos, es el único macronutriente que puede elevar dichos niveles.

El problema viene cuando se hace un círculo vicioso del que es complicado salir si no se toman las decisiones adecuadas. Cuando el cuerpo pide carbohidratos y le damos alimentos industrializados ricos en azucares, efectivamente se elevan los niveles de serotonina y glucosa haciéndonos sentir mejor, más “felices” y con más energía. Pero, aparte de que pasa muy rápido ese sentimiento, hay otros efectos que no son positivos para el cuerpo, sin embargo sí favorecen esa dependencia. Los niveles de azúcar en sangre se elevan bruscamente al igual que la insulina y el cuerpo los tiene que disminuir rápido, algunas veces bajándolos de más. Al estar disminuidos el cuerpo vuelve a pedir alimentos ricos en carbohidratos para volver a niveles óptimos, volviendo a repetir el ciclo. También, si estamos en algún régimen de alimentación para pérdida de grasa, ésta se detiene o se hace mucho más lenta si mantenemos al cuerpo con esas subidas y bajadas de azúcar.

Todo lo anterior depende de la persona, ya que cada metabolismo funciona de manera diferente. Pero sí, es un hecho que los carbohidratos en cierto modo pueden causar adicción, más que nada el azúcar, y es una adicción totalmente química. Existen muchas maneras de controlarla y no necesariamente la solución es quitar los carbohidratos por completo de la dieta:

• Lo primero es ser conscientes de que tenemos un hábito que no le está haciendo bien a nuestro cuerpo y querer hacer algo para cambiarlo.

• Tener identificadas las horas o momentos del día que nos dan esos bajones de energía o de ánimo hará más fácil que podamos hacer un cambio y poco a poco tomar decisiones que le ayuden al cuerpo a estar más saludable.

• Hacer ejercicio es de lo más importante, aparte de que activa un transportador para mover la glucosa dentro de las células haciendo que baje o se nivele la cantidad en sangre, también ayuda a producir algunos neurotransmisores como la serotonina y a subir el ánimo y la energía sin consumir alimentos ricos en azúcar.

• Disminuir el consumo de alimentos procesados e intercambiarlos por alimentos naturales.

• Consumir carbohidratos, sobre todo simples, acompañados por un alimento con grasa, proteína o fibra. Por ejemplo 1 fruta con un puño de nueces o unas cucharadas de yogurt griego sin azúcar, una tostada con aguacate o con queso panela.

• Tomar suficiente agua durante el día.

• Dormir de 7 a 9 horas por día. El descanso también es importante para mantener el cuerpo y sus funciones en equilibrio.

Por último, siempre es recomendable acudir a un nutriólogo o profesional de la salud especialista en el tema para recibir orientación personalizada ya que cada caso es diferente, cada cuerpo funciona y reacciona de distinta manera. No se aconseja seguir recomendaciones de personas que no son profesionales de la salud. Lo que le funcionó a una persona no necesariamente le va a funcionar a otra de la misma forma. Tenemos que darle a cada cuerpo lo que requiere para poder tener un estado de nutrición y salud óptimo.

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