Deshidratación y golpe de calor

El cuerpo humano es una maravilla funcional. Entre las miles de cosas sorprendentes que tiene esta maravilla biológica, posee una inteligencia propia capaz de regular la temperatura cuando se eleva mas allá del límite permitido para su sano funcionamiento, produciendo sudor; una mezcla de agua con sales minerales, algunas toxinas, feromonas (que son las que dan el aroma característico al sudor), etc. Durante el verano la temperatura ambiente sube considerablemente, sobre todo en las horas de mayor intensidad del sol, es decir entre las 11am y las 3pm. Esto puede dificultar la capacidad de nuestro cuerpo para administrar la cantidad de líquidos expulsados y puede perder un exceso de líquidos, lo que conocemos como deshidración.

A pesar de la capacidad inherente a nuestro cuerpo de autorregulación mediante la sudoración, la producción de orina, la sed y otros mecanismos, durante el verano es necesario además que pongamos atención en la prevención de las molestias, que en casos extremos llegan a poner en riesgo la vida de las personas, y por prevención consideramos una ingesta abundante de líquidos, preferentemente acompañada de electrolitos. No hay que esperar hasta tener sed para tomarlos. También es útil el uso de ropa adecuada, delgada, y de colores claros, que mantengan fresca la piel, y evitar la exposición directa al sol con el uso de sombreros o sombrillas.

Es importante saber también que el consumo de bebidas alcohólicas, por paradójico que parezca, puede ocasionar falta de respuesta adecuada del cuerpo ante el calor y causar deshidratación. Por lo que no es aconsejable el consumo de este tipo de bebidas como medio de reposición de líquidos durante los días de calor intenso.

Finalmente, es importante señalar que las personas que mayor riesgo corren al exponerse a altas temperaturas ambientales son los niños y los adultos mayores. Dadas las condiciones especiales de la distribución de los líquidos dentro del cuerpo, en ambos extremos de la vida, tanto en los niños donde el porcentaje de agua en las células es alto como en los ancianos que es bajo, esto los convierte en especialmente propensos a verse afectados por la pérdida de líquidos y pueden experimentar síntomas leves como cansancio, decaimiento, cefalea leve, mareos o hasta desmayos y pérdida de la conciencia cuando esto es más severo.

Las medidas generales sugeridas en el caso de esos síntomas consiste en la ingesta de líquidos con electrolitos “suero oral”, y los medicamentos, ungüentos para las quemaduras solares y otras medidas son las recomendadas en primera instancia, ya que no hay un tratamiento específico ante el golpe de calor. En el caso de síntomas severos o molestia persistente siempre será mejor acudir al médico.

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