Gato de Schrödinger

El comunicado oficial anunció la reanudación de las actividades comerciales; es hora de salir de este bucle infinito y entrar a una realidad alterna; estemos listos o no, aunque el semáforo esté en rojo; pese a que la curva no se haya aplanado; así, sin semántica ni sintaxis.

Estoy haciendo una lista de canciones para cuando tenga que subirme al transporte público o decida tomar un taxi; también estoy escribiendo un mensaje para ti, muy al estilo “Bohemian Rhapsody”, por si me contagio; de pronto uno se siente como el gato de Schrödinger dentro de una caja, vivo y muerto al mismo tiempo, esperando a que la partícula se dispare, sabiendo que también es una onda.

No me agrada la idea de usar la mascarilla de acrílico, y me sudan las manos con los guantes estériles de látex.

Me estoy acostumbrando a usar el cubrebocas, con un cubrebocas se pueden ocultar las sonrisas fingidas, las muecas inconscientes y todos los bostezos del mundo; pero no pienso seguir esa tendencia de usar cubrebocas con diseños, o combinarlo con el color de mi ropa.

Solo quiero un cubrebocas KN95 para regresar a la nueva normalidad, y estar vivo para cuando abran la caja.

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