Punto de quiebre
Los días van y vienen, a veces también voy con ellos.
Los días van y vienen, a veces también voy con ellos.
No me preguntes sobre días festivos, seguramente voy a equivocarme, aunque ya sé que debería memorizarlo porque está en la Ley Federal del Trabajo, y en las leyes orgánicas del Poder Judicial de la Federación y del Estado.
Estoy pensando en otros tiempos, en mi versión del mañana, en mi yo del próximo lunes y del día siguiente, en la persona que voy a ser de aquí a dos meses, dos o tres años, en el futuro inmediato y a mediano plazo.
A veces todo me da vueltas: el remolino del viento que va y viene,
la tierra sobre su eje y alrededor del Sol, la galaxia en forma de espiral,
la luz en el horizonte de eventos al borde de un agujero negro;
las ideas en mi mente, las mariposas en mi estómago,
tu nombre en la punta de la lengua, tú y yo agarrados de las manos,
girando hasta que uno de los dos se suelte.
Un día me levanto, como de un sarcófago, y soy una entidad milenaria en un cuerpo decadente, que va rejuveneciendo durante el día.